miércoles, 8 de octubre de 2008

Aborto y Eutanasia


El gobierno ha prometido que próximamente revisará las leyes que actualmente regulan la interrupción del embarazo y la asistencia a los moribundos... Son dos temas que atañen directamente a nuestra concepción de la vida y en los cuales se evidencia nuestras diferencias entre creyentes y no creyentes. La cuestión es cómo llegar a un entendimiento... ¿tenemos que dejar a la comunidad científica que nos diga cuándo comienza o termina la vida? pero la comunidad científica está tambien divida. ¿Apelaremos a la razón o a la ley natural? Pero si desde la razón los no creyentes llegan a distintas conclusiones que las de los creyentes.... ¿tenemos que renunciar a comprendernos y dejar que al vaivén de las mayorías democráticas se regule un aspecto tan importante para la humanidad como son estos temas?
Como creyentes tenemos mucho que hacer: antes que nada que nuestros mensajes dejen siempre claro que respetamos la legalidad democrática, y evitar insultos y descalificaciones que repercuten en nuestra contra, incidir en la educación de las personas en todos los ámbitos donde los creyentes tenemos voz: familia, parroquia, escuela, universidad, medios de comunicación..., promover programas de asistencia para madres embarazadas, familias en apuros económicos y enfermos terminales... para que nuestro discurso sobre el aborto y la eutanasia sea apoyado por gestos eficaces. De todo eso se hace ya mucho y bien... pero no siempre es conocido.

Hay además un discurso en el que podemos incidir a mi humilde modo de entender, es el de la "duda razonable". Dado que la comunidad científica no se pone de acuerdo sobre el comienzo y el final de la vida, dado que desde la razón no se puede llegar a conclusiones convincentes para todos. Creo que los no creyentes estarían de acuerdo en aceptar que existen dudas razonables de que el aborto y la eutanasia activa son, cuando menos, problemáticos moralmente. Por eso ante la duda de provocar un mal mayor (un homicidio o suicidio), no sería mejor dejar de hacer un "bien" menor (mi bienestar)?...

7 comentarios :

Anónimo dijo...

Yo lo veo todo mucho más sencillo: cada uno debe decidir en función, efectivamente, de sus propias convicciones morales.

No es (ni debe ser) obligatorio abortar. No es (ni debe ser)obligatorio no hacerlo.

Los creyentes, y los que tienen la convicción moral de que el aborto es algo aberrante, deben trabajar para hacer que los que están de acuerdo con sus teorías tengan las mayores facilidades para tomar otras alternativas, informando pero no presionando. Y tampoco deben interferirse en la voluntad de aquellos que no piensan lo mismo.

Los no creyentes, tomarán la decisión de abortar o no en función de lo que crean conveniente, o su propia concepción moral de la vida, que será muy diferente de la de los creyentes, pero aún así respetable.

Lo que no es, desde mi punto de vista, razonable, es que los contrarios al aborto se crean en la posesión de la verdad e intenten imponer su visión moral de la vida a los demás.

Igual que los partidarios no pueden imponer a nadie su criterio propio.

Es decir, que el gobierno ha de velar porque todo el mundo tenga todas las opciones, y dejar que sea cada persona quien decida. Los que tenéis que llegar a comprender la posición del gobierno sois los que tenéis esas dudas morales, y no al contrario.

El Peregrino Ruso dijo...

Hermano con tu permiso ante un articulo tan interesante, me tomo el permiso para publicarlo en mi blog

Anónimo dijo...

Muchas gracias por publicar mi comentario.

Me alegra que en esta ocasión no me hayas censurado.

Y al peregrino ruso, sólo decirle que no basta con pedir permiso para publicar artículos ajenos, sino que la cortesía/educación, implica publicar el autor y la procedencia.

Javier dijo...

Gracias Padre por su artículo, le sigo muy de cerca y tengo muy presente su blog.
No puedo estar más en desacuerdo, dentro del respeto, con "anonimo", pues tampoco veo razonable que el estado permita que los ciudadanos asesinen o no, roben o no, violen o no, en función de sus convicciones personales. Ese argumento, con todos mis respetos, no es válido. Podría serlo otro, pero ése, no. Si dejamos todo en función de la conciencia personal de cada uno, sería el territorio propicio para asesinos , pederastas, etc (sólo pongo ejemplos, no pretendo comparar nada).
Un abrazo, padre, y sería fantástico contar con sus comentarios en mi blog de reflexiones a la luz de la Palabra

www.lapalabracomentada.blogspot.com

Dios le bendiga.

Javier.

Monserratian dijo...

Para mi el tema del aborto es particularmente complejo, siendo a la vez católico practicante y militante de ERC (partido que hace campaña por la liberalización del aborto durante las primeras 15 semanas).

Para mí, personalmente, no hay plazos que valgan desde que soy padre y amo a mi niña desde el momento en que no era más que una patata que en la pantalla de la ecografía mostraba el puntito palpitante que acabó siendo su corazón.

Estoy pues en contra del aborto, pero no podría apoyar una ley restrictiva como la que creo que rige actualmente en la República de Irlanda, por ejemplo. Ello sólo provocaría que las ricas irían al extranjero a abortar y las pobres a algún calndestino, con los gravísimos riesgos que tendría para la salud de ellas. Desgraciadamente no veo mejor ley que la más equiparada con los países de nuestro entorno, por acertados o equivocados que estén.

Si los creyentes queremos evitar abortos, salvar la vida de todas esas criaturas no-natas, debemos apoyar leyes, campañas informaticas y los cambios sociales que hagan falta para que las posibles abortistas encuentren alternativas que permitan salvar la vida que llevan dentro. Y aún diría más, si queremos que la gente actúe según nuestro credo, sólo lo conseguiremos realmente a base de la conversión de los demás a nuestra Fe.

Que el Señor nos conceda discernimento, que falta nos hace.

Chema dijo...

Hablando de alternativas al alborto... intento ponerme en el lugar de una familia que tiene una adolescente con 14 años embarazada... qué alternativas reales tiene? y me pregunto si en la Iglesia y en concreto en mi diócesis, hay algo más que la posibilidad de dar el bebé en adopción... No sé si como Iglesia generamos la suficiente confianza para que esa familia pueda dirigirse a nosotros a exponernos el problema y darle soluciones acordes a su situación, me refiero a ayudas económicas, acogida en pisos tutelados, y todo ello con la discreción suficiente como para que la familia no se sienta avergonzada.... ¿Dónde está la información o las instituciones eclesiales que procuran todo esto? yo al menos no las conozco, seguramente por mi poca preocupación por el tema... ¿alguien conoce qué alternativas reales propone la Iglesia para evitar el aborto más allá de la concienciación personal?

Alfonso dijo...

Por fin leo algo sensato en un blog católico sobre asuntos tan controvertidos como el aborto y la eutanasia.
Mi opinión es casi idéntica a la de Monserratian. Yo soy católico y militante del PSOE. Obviamente, no estoy a favor del aborto ni a favor de la etunasia activa (que hay que distinguirla de la pasiva, porque no es lo mismo).
La solución está como en casi todo: en la educación. En el respeto.
Existen muchos grupos católicos, que aunque no les falten razón en lo que piden, fallan en las formas. Recurren a los insultos, a las condenas, y luego, tienen actitudes que provocan rechazo en la sociedad, como es el apoyo a la pena de muerte o a las guerras. Esto crea una gran confusión, porque sentimos todos, que estamos utilizando el aborto como motivo político, y no como el objetivo final, que es que no se produzca. Estas actitudes, motivan, que la lucha contra el aborto, no tenga fruto, al revés.
Me ha encantado el artículo, un saludo.