
Pasan los años y aquella fecha sigue marcando un antes y un después de la reciente historia mundial... pero también en lo personal creo que a todos nos marcó para siempre. A mí me tocó en pleno cambio de parroquia, de hecho ese dia fué mi primer dia en la nueva parroquia y mi primer servicio fue enterrar a una persona. Recuerdo nítidamente aquella sensación de incredulidad, sentimientos de estupor, de horror, conciencia de estar viviendo un acontecimiento que iba a marcar para siempre la historia. Era como ver una superproducción de hollywood en directo. Recuerdo que estaba comiendo con mi familia, y a eso de las 3:30 sentado en el sofá, mientras saboreaba un café, las imágenes por la TV de la torre norte herida por un costado... Todavía los medios de comunicación no hablaban de un atentado sino de un accidente... y de repente, el impacto sobre la otra torre, el derrumbe, las vistas impresionante de Nueva York (fotogénica hasta en el horror)...
Luego, en el funeral tuve que hablar del ataque terrorista y de que si los seres humanos no teniamos suficiente con sufrir los ataques del cáncer y otras enfermedades teníamos que hacernos esto los unos a los otros... Y después, una tristeza que se agarró al corazón durante muchos dias... y que se volvió a repetir el 11-M del 2004 en Madrid.
¿Hasta cuando Señor?



